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Hematología oncológica CDIEM

La hematología oncológica se centra en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades malignas que afectan la sangre, la médula ósea y los ganglios linfáticos. Esto incluye condiciones como leucemias, linfomas, mielomas múltiples y síndromes mielodisplásicos, entre otras.


Los hematólogos-oncólogos desempeñan un rol esencial en el cuidado de pacientes, utilizando tratamientos avanzados como quimioterapia, inmunoterapia y trasplante de médula ósea. Su objetivo es ofrecer un manejo integral que permita mejorar la calidad de vida de los pacientes y optimizar sus resultados a largo plazo.

Enfermedades hemato oncológicas comunes

Alteraciones en los glóbulos rojos

Las consultas más comunes están relacionadas con la anemia, un trastorno que puede manifestarse con síntomas como fatiga, debilidad, mareos y palidez. También se evalúan condiciones específicas como la anemia ferropénica, anemia aplásica y enfermedades hereditarias como la talasemia o la anemia de células falciformes. El diagnóstico temprano es clave para iniciar un tratamiento eficaz.

Aumento o disminución anormal de glóbulos blancos

Un conteo anormal de glóbulos blancos puede ser signo de infecciones crónicas, enfermedades autoinmunes o malignidades como leucemia. Los pacientes suelen acudir con síntomas como fiebre persistente, infecciones recurrentes o sudores nocturnos. El especialista determina si se requiere un estudio más profundo como aspiración de médula ósea o pruebas genéticas.

Presencia de ganglios inflamados

Ganglios linfáticos aumentados de tamaño en zonas como el cuello, axilas o ingles pueden ser una señal de infecciones locales o enfermedades malignas como linfomas de Hodgkin y no Hodgkin. Estos pacientes suelen presentar otros síntomas como pérdida de peso inexplicada, fiebre y fatiga, lo que hace necesaria una evaluación exhaustiva mediante biopsias o estudios de imagen.

Problemas de coagulación

Trastornos en la coagulación, como sangrados excesivos o aparición de hematomas sin un golpe evidente, suelen estar asociados con condiciones como trombocitopenia, hemofilia o enfermedad de von Willebrand. También se evalúan casos de trombosis recurrente que podrían estar vinculados a síndromes mieloproliferativos o mutaciones genéticas.

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